lunes, 10 de agosto de 2009

"Las puyas están de moda"


Cada día se ve con más frecuencia, el uso de sustancias prohibidas en el ámbito deportivo. Un tema “tabú” entre comillas, debido a que ya ha dado de que hablar de hace años atrás con casos como el de los peloteros Rafael Palmeiro y el controversial José Canseco (casualidad que ambos son cubanos y fueron los primeros en dar positivo) y el muy famoso “Reporte Mitchell” (un reportaje realizado por un famoso periodista deportivo anglosajón que revelaba alrededor de 2000 casos de deportistas “puyados”).

Una de las razones de las que sucede esta moda de las “puyas” es el deseo de superación e inclusive codicia por parte de los deportistas, en el afán de mejorar sus condiciones (porque mientras más jonrones despaches en una temporada, te da la oportunidad de exigir más dinero en nuestro contrato).

Es ahí donde caemos en la siguiente pregunta: ¿Realmente vale la pena arriesgar la vida para ganar más dinero? la respuesta a esta interrogante cambia de acuerdo a la formación de cada persona, probablemente si eres un estadounidense, cuyas formaciones morales están siempre al tope, tu respuesta sería un rotundo no e inclusive podrías catalogar de inmoral a quien utilice los esteroides, ejemplo: el pelotero Barry Bonds, dueño de la marca de más jonrones en toda la historia de las grandes ligas, al poseer más de 700 batazos de vuelta completa, pero que en sus últimos años se cuestionó su marca al dar positivo en una prueba antidopaje. Pasó a ser de héroe a villano.

Pero y si eres un dominicano, cuyo país no es económicamente fuerte, con un nivel de pobreza considerable, donde la mayoría de las veces las familias gastan toda su capital en el intento de que su hijo llegue a las grandes ligas, ¿Valdría la pena arriesgarse?

La trampa siempre ha existido y siempre existirá, no podemos evitarla, es ese lado oscuro del ser humano que brota a raíz de la envidia y la avaricia, es por eso que por muchas “pruebas sorpresas” que realicen, existen factores que no son controlables como el chantaje, la conspiración o cualquier otra treta que permita al infractor lograr su cometido.

El problema, es que se pierde esa unión entre deporte y salud, entre el hecho de que ya no existen verdaderos héroes deportivos dignos de admirar, puesto que al observarlos detalladamente, todos tienen una mancha en su historial.

Solo el tiempo nos dirá si es correcto o no, si es hacer trampa o por lo contrario es algo perfectamente normal. Aunque puede ser una duda que no solo aqueje a esta generación sino también a las siguientes.

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